No importa ni a edad ni el tipo de piel ya que afortunadamente existen una variedad de mascarillas faciales en el mercado para ayudar a la mayoría de problemas de la piel como: acné, sequedad, líneas de expresión, textura irregular, poros dilatados... Pero el dilema es saber cuál elegir y en este post, te doy las claves para identificar la que tu rostro realmente necesita. 👇
Ideal para la mayoría de pieles dependiendo de las formulas de las que están hechas, existen diferentes "telas" utilizadas para estas mascarillas.
Microfibra: Son las más comunes, hechas de una microfibra que se siente muy parecida al algodón, empapadas de vitaminas y aceites botánicos.
Hidrogel: Se sienten y se ven más transparentes que las anteriores, bloqueando la humedad de la piel.
Bio-celulosa: Se trata de una fibra natural que permite que los ingredientes no se evaporen.
Tejido: Hechas con algodón tejido para retener la humedad en la piel. Suelen ser más grandes y pesadas (cubren también el cuello).
Hechas generalmente con carbón e ingredientes desintoxicantes y agua con gas, al entrar en contacto con el oxígeno del aire se forman esas burbujas.
Ideal para pieles grasas y mixtas, su función es mantener la humedad en la piel, aumentar la circulación y limpiar profundamente el rostro al purificar los poros obstruidos y retirar las células muertas.
Además, aporta luminosidad inmediata, despertando la piel cansada.
Estos fluidos viscosos y potentes, contienen una cantidad muy concentrada de ingredientes activos, lo suficientemente pequeños como para penetrar profundamente en el rostro.
Están diseñadas para pieles secas, deshidratadas, apagadas o con signos de cansancio o envejecimiento.
A veces envasados en frascos o tipo goteros, producen resultados casi instantáneos en la piel, siendo ideales para ocasiones especiales o cuando la piel necesita un extra.
Proporcionan una hidratación profunda, unifican el tono, restauran la vitalidad y disimulan visualmente las líneas de expresión.
Sirve principalmente para realizar una limpieza profunda, desintoxicar la piel, absorber el exceso de grasa (sebo) y limpiar profundamente los poros obstruidos.
Actúa como un imán que atrae impurezas, polución ambiental, toxinas, partículas de contaminación y bacterias, siendo ideal para pieles mixtas o grasas con tendencia al acné, dejando el rostro más mate, terso y libre de puntos negros.
Eso sí, no se recomienda para pieles secas o sensibles ya que son demasiado resecantes.
Su efecto calmante y refrescante suele estar impregnado en colágeno y antioxidantes que ayudan a recuperar la piel sin aportar grasa.
Es ideal para pieles secas, deshidratadas, reactivas y sensibles que necesitan un extra de hidratación.
Igualmente si tu piel es mixta o grasa es muy posible que estén libre de aceites, por lo que te hidratarán sin obstruir los poros ni dejar brillos.
Al tener una textura fría, calma rojeces, inflamaciones y la piel quemada por el sol como tratamiento after sun.
Si odias la sensación de texturas densas o pegajosas, échale un vistazo.
Este tipo de mascarillas son estupendas para pieles maduras, normales a secas porque penetran profundamente y no suelen secarse del todo actuando como cura intensiva.
Su función principal es sellar la humedad y suavizar la textura del rostro.
Por norma general son fórmulas calmantes rellenan visualmente las líneas de expresión, y gracias a ingredientes como el ácido hialurónico o colágeno, dejan la piel con un aspecto más jugoso.
También calman la piel tras largas exposiciones al sol o al frio.
Son las encargadas de renovar la superficie de la piel variando si su composición es física o química.
Si tu piel es sensible evita los exfoliantes con granulado y opta por exfoliantes enzimáticos.
Este tipo de mascarilla elimina las células muertas, estimulan la regeneración celular y previenen la formación de puntos negros y filamentos sebáceos.
En pieles grasas o mixtas, maduras o apagadas que noten falta de luminosidad o un tono grisáceo, es muy buena opción, eso sí, no se debe de usar a diario por muy suave que parezca.
Este tipo de mascarilla son las reinas de la limpieza porque desintoxican naturalmente la piel, siendo una buena opción para pieles mixtas, grasas o con acné.
Limpian profundamente el exceso de sebo, arrastrando las células muertas y ayudando a secas granitos y reducir la inflamación.
Perfecta para aplicar sólo en la zona T, matifican la piel al instante.
No te olvides de retirarla antes de que la arcilla se seque completamente porque empezará a absorber la humedad de tu piel.
¡Ay el cuello!, ese gran olvidado y al que más atención deberíamos de prestar ya que revela nuestra edad, siendo una zona donde la piel es más fina con menos glándulas sebáceas y tiende a perder elasticidad antes que el rostro.
Su publico principal son las pieles maduras porque ayuda contra la perdida de densidad, pero como medida de prevención, la recomiendo a cualquier edad porque rellena el anillo de Venus (esas arruguitas horizontales), aportan colágeno, elastina o ácido hialurónico que mejoran la textura rugosa y mejorar la barrera cutánea.
Si pasas muchas horas mirando al móvil o al ordenador... úsalas cuanto antes.
MASCARILLA PARA EL CONTORNO DE LOS OJOS
Estos parches están diseñados para la zona más seca y delicada del rostro.
Al ser una zona sin glándula sebácea, casi todas necesitamos un esfuerzo extra, pero en general si quieres tratar líneas de expresión, pérdida de elasticidad, ojeras o bolsas, muchas están enfocadas a aclarar el tono oscuro o contienen cafeína o ingredientes refrescantes para drenar el liquido acumulado.
Recuerda guárdalas en la nevera para potenciar el efecto descongestionante.
Al final, tu piel habla de cómo te sientes por dentro. Escúchala y dale exactamente lo que te pide hoy. Cuéntame en los comentarios: Eres del equipo #arcilla para limpiar a fondo o prefieres el efecto glow de las de #burbujas??. 👇












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