Al final, el 2025 me enseñó que la felicidad no siempre está en los grandes cambios, sino en los pequeños detalles que nos hacen la vida más fácil. Desde una impresora que pone orden a mi caos, hasta un libro que me salvó o unas señoras de Miami que me enseñaron que envejecer puede ser divertido. Estos productos no son solo "cosas", son mi kit de supervivencia de 2025. ☺
